domingo, 20 de mayo de 2012

El Yu-Mex o cómo cantar rancheras en croata

Hace un buen tiempo navegando sin rumbo en el Internet encontré un sitio dedicado a un fenómeno de culturización poco conocido, llamado Yu-Mex. Como resultado del rompimiento del Mariscal Tito con Stalin en 1948, mucho se vio trastocado y con ello el entretenimiento, pues el cine, alimentado anteriormente por los filmes rusos, dejaron de recibir material para proyecciones.
Con la situación, el gobierno yugoslavo encontró en México un buen sucedáneo cultural. Estaba muy lejos, tenía una gran producción cinematográfica y además en ella se hablaba constantemente de la revolución.
El cine mexicano de los 50 estaba, como lo sabemos, lleno de referencias a la revolución e imágenes idílicas del campo. Es sabido que la exportación de filmes a toda América logró que figuras como Miguel Aceves Mejía, Pedro Infante y Jorge Negrete fueran estrellas en el continente, sin embargo en el caso de Yugoslavia la distancia parecía ser larga para llevar elenco de las películas de México a los Balcanes, por lo que surgió una industria musical ranchera local.
Uno de los filmes más recordados por las generaciones yugoslavas de esos años es "Un día de vida" de Emilio "El Indio" Fernández, la cual en México es casi olvidada, sin embargo en el enlace de abajo está la película completa. Espero no la retiren pronto.


Para saber más, no olviden visitar el sitio donde encontré esta información inicialmente.

El siguiente es un trailer de un documental acerca del Yu-Mex.

Por cierto, si conocen a alguien de la antigua Yugoslavia de mediana edad, es muy probable que conozca la canción "Mama Huanita", que no es otra que "Las Mañanitas".

martes, 15 de mayo de 2012

" Y sobre el puente de Nonoalco se detiene Gladys García, veloz también dentro del polvo , y enciende el último cigarrillo de la noche y deja caer el cerillo sobre los techos de lámina y respira la madrugada de la ciudad, el vapor de trenes, la somnolencia de la carne, los tufos de gasolina y alcohol y la voz de ixca Cienfuegos, que corre, con el tumulto silencioso de todos los recuerdos, entre el polvo de la ciudad quisiera tocar los dedos de Gladys García y decirle, sólo decirle: Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire." Carlos Fuentes "


Descanse bien, Don Carlos. Allá luego lo vamos a buscar.



miércoles, 9 de mayo de 2012

Una crisis de fé





Primer post para la consideración de la SNM. Confieso que hace años que no escribo (¡horror!) y que estoy sumamente herrumboso. Espero en entregas posteriores agarrar forma, así como lo hizo Carlos Tévez después de ausentarse del Man City por andar con remilgos de tanguero.

En el interim, les comparto un artículo sumamente interesante, escrito por Daron Acemoglu, economista brillante y profe en MIT.Antes de que empiezen con los gritos de: ¡que güevaaaa¡ les trataré de vender la idea. Acemoglu toma una posición extremadamente rara en la atmósfera del análisis económico contemporáneo. En contraste con ciertos comentaristas que no parecen haber aprendido nada de la crisis que inició en el 2008, Acemoglu acepta que la ciencia económica y sus practicantes erraron el camino, y se olvidaron de supuestos claves sin los cuales los resultados óptimos de una economía en competencia se desvanecen más rápido que los candidatos presidenciales al contemplar a Julia Orayen.

En particular, dice Acemoglu, es clave darse cuenta que la economía no existe en el vacío, y que efectivamente, las instituciones (y por ende, las famosas reglas del juego) son el garante de que efectivamente, cada jugador económico sea el propietario de las ganancias residuales de sus propias decisiones. Esto es, que si alguien juega al riesgo y pierde, pues pierde y se acabó. No puede haber pagos asimétricos en la economía (i.e. cuando la empresa gana se queda con las ganancias, pero cuando pierde, el fisco la rescata), ni tratamiento asimétrico para distintos jugadores (se rescata a los bancos que compraron papeles de hipoteca, pero no a los individuos con hipotecas) , pues esto resulta en una cantidad sub-óptima de "risk taking" (léase, es bien fácil apostar con la vaca de mi compadre). Acemoglu hace énfasis en todos los supuestos que subyacen con el funcionamiento eficiente de la economía (información asimétrica, cero poder de mercado, no externalidades) y hace notar que uno de los pecados de los economistas ha sido tomar todo lo anterior por descontado.

Ante el fracaso fáctico de la economía, y la arrogancia o desatención de los practicantes de la ciencia económica, Acemoglu hace notar que es perfectamente entendible que haya un desecanto generalizado y una pérdida de la credibilidad de la ciencia económica, y las herramientas que ofrece para mejorar la calidad de vida de las personas. Dice Acemoglu (traduciendo yo al buen tun tún): "Una cosa es que la población en general piense que los mercados no funcionan de la manera que lo prometieron los comentaristas y analistas. Pero una cosa muy diferente es [lo que se observa actualmente] que las personas consideren que los mercados no son más que la justificación de los ricos y los poderosos para mejorar su estatus a costa de los demás. Y sin embargo, ¿cómo podríamos esperar que la gente opine de otra manera, si los rescates financieros han sido diseñados por banqueros para beneficiar a banqueros, y para minimizar el daño para quienes son los responsables fundamentales de la debacle?"

Con todo, dice Acemoglu: "aunque la economía como profesión ha sido en parte cómplice de la presente crisis, aún tenemos mensajes importantes que dar a quienes deciden temas de política. Estos mensajes no se refieren a los detalles del plan de rescate [...] sino a las implicaciones de largo plazo de las políticas actuales sobre la inovación, reasignación y fortalecimiento de las bases de política económica del sistema capitalista actual. El desarrollo (crecimiento) económico debería ser una parte fundamental de la discusión, y no una nota al pie".

Les dejo el enlace al artículo.

http://economics.mit.edu/files/3703