Primer post para la consideración de la SNM. Confieso que hace años que no escribo (¡horror!) y que estoy sumamente herrumboso. Espero en entregas posteriores agarrar forma, así como lo hizo Carlos Tévez después de ausentarse del Man City por andar con remilgos de tanguero.
En el interim, les comparto un artículo sumamente interesante, escrito por Daron Acemoglu, economista brillante y profe en MIT.Antes de que empiezen con los gritos de: ¡que güevaaaa¡ les trataré de vender la idea. Acemoglu toma una posición extremadamente rara en la atmósfera del análisis económico contemporáneo. En contraste con ciertos comentaristas que no parecen haber aprendido nada de la crisis que inició en el 2008, Acemoglu acepta que la ciencia económica y sus practicantes erraron el camino, y se olvidaron de supuestos claves sin los cuales los resultados óptimos de una economía en competencia se desvanecen más rápido que los candidatos presidenciales al contemplar a Julia Orayen.
En particular, dice Acemoglu, es clave darse cuenta que la economía no existe en el vacío, y que efectivamente, las instituciones (y por ende, las famosas reglas del juego) son el garante de que efectivamente, cada jugador económico sea el propietario de las ganancias residuales de sus propias decisiones. Esto es, que si alguien juega al riesgo y pierde, pues pierde y se acabó. No puede haber pagos asimétricos en la economía (i.e. cuando la empresa gana se queda con las ganancias, pero cuando pierde, el fisco la rescata), ni tratamiento asimétrico para distintos jugadores (se rescata a los bancos que compraron papeles de hipoteca, pero no a los individuos con hipotecas) , pues esto resulta en una cantidad sub-óptima de "risk taking" (léase, es bien fácil apostar con la vaca de mi compadre). Acemoglu hace énfasis en todos los supuestos que subyacen con el funcionamiento eficiente de la economía (información asimétrica, cero poder de mercado, no externalidades) y hace notar que uno de los pecados de los economistas ha sido tomar todo lo anterior por descontado.
Ante el fracaso fáctico de la economía, y la arrogancia o desatención de los practicantes de la ciencia económica, Acemoglu hace notar que es perfectamente entendible que haya un desecanto generalizado y una pérdida de la credibilidad de la ciencia económica, y las herramientas que ofrece para mejorar la calidad de vida de las personas. Dice Acemoglu (traduciendo yo al buen tun tún): "Una cosa es que la población en general piense que los mercados no funcionan de la manera que lo prometieron los comentaristas y analistas. Pero una cosa muy diferente es [lo que se observa actualmente] que las personas consideren que los mercados no son más que la justificación de los ricos y los poderosos para mejorar su estatus a costa de los demás. Y sin embargo, ¿cómo podríamos esperar que la gente opine de otra manera, si los rescates financieros han sido diseñados por banqueros para beneficiar a banqueros, y para minimizar el daño para quienes son los responsables fundamentales de la debacle?"
Con todo, dice Acemoglu: "aunque la economía como profesión ha sido en parte cómplice de la presente crisis, aún tenemos mensajes importantes que dar a quienes deciden temas de política. Estos mensajes no se refieren a los detalles del plan de rescate [...] sino a las implicaciones de largo plazo de las políticas actuales sobre la inovación, reasignación y fortalecimiento de las bases de política económica del sistema capitalista actual. El desarrollo (crecimiento) económico debería ser una parte fundamental de la discusión, y no una nota al pie".
Les dejo el enlace al artículo.
http://economics.mit.edu/files/3703